Mapiri, un punto rojo de la trata y la explotación sexual de adolescentes

Mapiri, un punto rojo de la trata y la explotación sexual de adolescentes

“Aquí   traen  chicas jovencitas del oriente del país, hasta de Colombia. Les hacen creer que van a conseguir trabajo  de otra cosa, pero en realidad  las obligan a trabajar en los bares”, contó una vecina del municipio paceño de Santa Rosa de Mapiri.

Esta población  –que se encuentra a 10 horas de la ciudad de La Paz– se ha convertido  en los últimos años en una “tierra de nadie”. Al ser   una zona minera,  Mapiri es un  punto rojo de la trata y  la violencia sexual comercial de adolescentes, según las autoridades policiales, locales y vecinos. Hace dos semanas,  la Policía desbarató  una red y  rescató a tres víctimas.

La Policía presentó a  tres  integrantes de la red de trata.
Foto: Policía Boliviana

El exalcalde de Mapiri Roberto Fernández dijo a Página Siete  que, debido a la crisis económica, mucha gente de distintas partes de Bolivia y del exterior encontró en “este municipio nuevas oportunidades laborales, como  la minería y otros oficios”. “Llegaron colombianos, peruanos y  brasileños. Llegaron también  de Cochabamba, de Santa Cruz, de todo lado”, relató la exautoridad.

Fernández explicó  que   la población casi se duplicó. “Según el censo 2001, como municipio teníamos 14.800 habitantes, pero ahora debido a que mucha gente migró de diferentes regiones   tenemos  entre 25.000 y 30.000 personas”.

La exautoridad dijo  que la llegada de esa multitudinaria cantidad de gente fue porque en el municipio hay 140 cooperativas mineras que explotan  oro. “Eso provocó   que se abra una gran cantidad de bares y pensiones en donde aparentemente existe servicio sexual”, dijo. Recordó que,  según  las normas municipales, “no existe autorización para el trabajo sexual en Mapiri”.

Otro  de los bares   en Mapiri, donde los vecinos piden seguridad.
Foto: Página Siete

El problema de fondo

Toda la gente de Mapiri sabe que los bares son lugares de violencia sexual comercial en contra de  adolescentes que  son captadas por redes de trata y tráfico de personas.

Rolando,  un poblador del  lugar, contó que  el  barrio donde se  instalan los bares se denomina “K’encha calle” porque son sitios de mala muerte y descontrol.

Otro de  los locales que trabajan de lunes a domingo, los vecinos exigen control policial.
Foto: Página Siete

Los bares atienden de lunes a domingo, las 24 horas. Los mineros son los principales visitantes.  “Hay  grupos de WhatsApp que les informan   que a un bar ‘x’ llegaron chicas colombianas,  cambitas, jovencitas y  cholitas”, indicó.

Hace dos semanas, la Unidad de Trata y Tráfico de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) desbarató una banda de trata y tráfico de adolescentes que operaba en Mapiri. El jefe de esta Unidad de la Felcc,  Boris Gutiérrez, dijo    que el norte paceño “se ha convertido en zona roja para la prostitución infantil. Estamos hablando de violencia sexual comercial”. La Fiscalía anunció en las últimas horas que hará una inspección.

Una de las víctimas fue Ana  (nombre convencional),  una joven de 16 años que fue captada en Cochabamba por las redes sociales  para trabajar. Fue trasladada a La Paz con engaños. Le compraron pasajes y  ropa, además le dieron  alimentación. Cuando llegó a la casa de una de las captantes,  le indicaron que no trabajaría en lo que le prometieron y le anunciaron que debía atender un bar en  Mapiri. La adolescente se negó y envió un mensaje de auxilio a sus conocidos en  Cochabamba. Su  familia denunció el caso.  La   Felcc y las unidades de trata y tráfico  “activamos la red de patrullaje”.

La Policía  buscó a la víctima a través de la localización del IP del celular,   pero la captadora que vive en Villa Copacabana le quitó el aparato y  sus documentos de identidad.  Preparó el viaje de Ana y   otra joven de 17 años de Santa Cruz rumbo a  Mapiri.  Les dijo  que “si no querían ir al lugar, debían pagarle todo lo que  gastó en ellas”.

Era una deuda de 3.500 bolivianos. Las víctimas   fueron obligadas a  firmar un contrato notariado para “aceptar el trabajo de  venta de bebidas y servicio a clientes”.

Otra adolescente se negó a firmar, pero igual la  trasladaron a la  fuerza a Mapiri. En el trayecto encendió su celular de forma automática y  la Policía identificó en tiempo real   su trayecto. “Es decir que de Villa Copacabana se trasladaron a El Alto. Ahí hicieron el trasbordo a un vehículo con placa de ambulancia y en el camino fueron aprehendidas siete personas”, contó   Gutiérrez a Página Siete.

La Policía  realiza controles en el municipio de Mapiri.
Foto: Página Siete

La Policía llegó a Mapiri  y encontró  a una joven  de 19 años que estaba  encerrada con candado en un cuarto donde era explotada sexualmente.

Según la División de Trata y Tráfico de Personas de la Felcc La Paz, las adolescentes eran captadas en Beni, Santa Cruz y Cochabamba. Eran trasladadas luego a Santa  Rosa de Mapiri, por eso esta red era conocida como “Las Rositas”.

En esas regiones, las tratantes tenían  agencias de empleo, de modelaje y de viaje. Gutiérrez resaltó que ese era el “anzuelo” para  captar a las adolescentes. Les ofrecían trabajo de cocineras, niñeras, costureras y empleadas domésticas a través de la agencia “San Jorge”.

Con  la agencia de modelos Blue Mon, les ofrecían  casting con el fin de captar a menores de edad “supuestamente como modelos”. Todo  era “una fachada de empleo”. Las víctimas también eran  captadas a través de redes sociales.

Hace una semana, una  niña de 12 años huyó de su domicilio con su Bono Juancito Pinto debido a que sus papás discutían. Ella  fue captada por Free Fire y pretendía llegar a Mapiri  para trabajar.

“El gran problema es la oferta y demanda de los pobladores que saben que están consumiendo servicios sexuales de menores de edad”, dijo Gutiérrez. Explicó que, gracias a la tecnología, se dio con esta red y se logró aprehender a siete personas, incluida a La Choca, la cabecilla que captaba a las víctimas en el oriente del país. Se detuvo también a su  mamá,  que ya tenía antecedentes en 2018 por trata y tráfico en Puno, Perú.

La  población

  • Descontrol Los habitantes del municipio de  Santa Rosa de Mapiri se resignaron a que se instale la calle donde existen muchos bares.
  • Bar  De acuerdo con las exautoridades del municipio, se conoce que, de los  más de 200 bares en esa población, unos 30 no recibieron la vacuna ni cumplen con la bioseguridad.
  • Migrantes   La mayoría  de los migrantes no cuentan con papeles para ingresar de forma legal al Estado. No hay controles.

FUENTE: PÁGINA SIETE

https://www.paginasiete.bo/sociedad/2021/12/13/mapiri-un-punto-rojo-de-la-trata-la-explotacion-sexual-de-adolescentes-317878.html