Las alarmantes cifras del embarazo de adolescentes

En Bolivia, cada día se embarazan por lo menos 109 menores de 19 años. De ellas, seis tienen menos de 15. Es decir, en promedio, cada 13 minutos una adolescente queda encinta, y es obvio que, en la mayoría de los casos, eso ocurre sin que ella ni su pareja lo hayan deseado.

Esa cifra que corresponde a 2020, y refleja una realidad de complicadas consecuencias para esas jóvenes, es inferior a lo registrado en 207, cuando en promedio cada seis minutos se embarazaba una adolescente.

Los últimos datos acerca de los embarazos precoces en el país fueron difundidos el lunes por la oficina local del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus cifras en inglés) a propósito de la Semana de Prevención el Embarazo en Adolescentes.

Según datos oficial del Sistema Nacional de Información en Salud, en 2020, año en que se estableció una cuarentena rígida para frenar la propagación de la Covid-19, se registraron 39.999 embarazos en adolescentes.

Son datos oficiales que incluyen sólo a quienes se realizaron controles prenatales. Es decir que los números reales de embarazos en bolivianas entre 10 y 19 años, son difíciles de estimar.

En términos porcentuales, se calcula que el embarazo de adolescentes representa poco menos del 25% del total de embarazos en el país. De estos embarazos al menos el 70% no fueron deseados y se produjeron en circunstancias de lo más adversas tanto para la precoz madre como para la criatura concebida.

“El embarazo en la adolescencia puede tener un profundo efecto en la salud de las niñas durante su curso de vida. No solo obstaculiza su desarrollo sicosocial, sino que se asocia con resultados deficientes en la salud y con un mayor riesgo de muerte materna”, indica un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La mortalidad materna es una de las principales causas de muerte en las adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años en la región.

La precariedad económica, cuyo mayor peso recae por lo general sobre las mujeres, sienta por otra parte las bases de una cadena de múltiples problemas sociales cuyos efectos negativos trascienden el círculo familiar.

Los dos los organismos internacionales coinciden al recomendar a los gobiernos, y a la sociedad en general, que dedique sus mejores esfuerzos a la educación sexual de la niñez y la juventud pues ya está ampliamente demostrado que la buena información, acompañada por la disponibilidad de métodos preventivos, es la fórmula más eficaz, si no la única en verdad disponible, para hacer frente a tan dramática situación.

FUENTE: LOS TIEMPOS

https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20210930/editorial/alarmantes-cifras-del-embarazo-adolescentes