Julian y Mario: profesores “todo terreno”

Julian y Mario: profesores “todo terreno”

 

Este 6 de junio se conmemora el Día del Maestro, una fecha dedicada a reconocer la importante labor que tienen los profesores en la formación de los agentes de cambio del futuro.

Su pasión por la educación no tiene barreras, y esto lo demuestran todos los días dentro y fuera de las aulas. Julian Soliz Sanchez y Mario Alberto Huanca Calvetty son dos maestros bolivianos que pasaron —al igual que todos— de llevar una enseñanza tradicional (pizarrón y aulas en un mismo espacio) a la educación virtual, donde tanto el maestro como los estudiantes se encuentran es escenarios diferentes.

Su entrega, dedicación y compromiso con el aprendizaje de sus alumnos han sido piezas clave para dar continuidad a la educación en el entorno digital derivado de la pandemia. Ambos comparten su trayectoria, vivencias y su proceso de adaptación al modelo flexible digital.

Mario Alberto Huanca Calvetty se hizo popular en las redes sociales tras compartir algunas fotografías que lo muestran a él y a uno de sus estudiantes pasar clases desde una quebrada en Tupiza, sentados sobre unas piedras, situación por la que atraviesan muchos niños en las zonas rurales.

Mario tiene 48 y lleva más de 23 años trabajando en el sector del magisterio. Actualmente, enseña en la unidad educativa Andrés de Santa Cruz y, por la pandemia, las clases son completamente virtuales. Para él, ninguna modalidad podrá ser mejor que la presencial. Asegura que es importante el contacto directo con los estudiantes para una enseñanza óptima.

Cuenta que encontrar a Noel Flores Mamani, estudiante con el que pasó clases desde la quebrada en Tupiza, fue una experiencia dura y emocionante a la vez.

«A inquietud de mi persona, fui a la localidad de Torre Huayco (Tupiza) a visitar a uno de mis estudiantes de primero de secundaria de la Unidad Educativa Andrés de Santa Cruz, a unos 50 minutos de distancia aproximadamente en motocicleta.

Llegué al lugar, ubicando a mi estudiante, y tan grande fue mi sorpresa cuando le pregunté dónde pasaba clases virtuales, que sonriendo me miró y dijo: ‘Tenemos que ir detrás el cerro, ahí hay señal’», relata.

Juntos, caminaron durante 45 minutos, llegaron al lugar y encontraron señal de Internet, pero no tan buena. Mario le preguntó a Noel, afligido: «hijo ¿todos los días vienes hasta este lugar?» y el niño respondió que así era. Acomodaron unas piedras como asiento y desde allí compartieron una clase virtual con los demás estudiantes del curso.

«Fue una bonita experiencia, pero a la vez me sentí triste al ver cómo mi estudiante tiene que recorrer un largo camino para cumplir con sus estudios de formación, a tan tempranas horas del día, cuando el viento sopla y el frío es intenso por ese camino accidentado».

Por esta razón, Mario señala que en esta modalidad «existe mucha desigualdad, pues muchos tienen la comodidad plena para pasar clases virtuales, mientras que otros hacen hasta lo imposible para acceder a un celular o computadora». Y el reto no ha sido sólo para los estudiantes, pues Mario también tuvo que aprender a desenvolverse en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

«Desde años atrás fui mejorando mi formación digital en diferentes cursos, pero lamentablemente los recursos económicos no eran favorables y no existía buena señal de Internet. Las exigencias del Ministerio de Educación de pasar clases virtuales hizo que mi persona buscara la ampliación de la fibra óptica y eso es también lo que Noel quiere», asegura. Por ello, pide a las autoridades nacionales y departamental que se gestionen de manera eficaz el acceso a Internet desde todos los rincones de Bolivia, especialmente donde se encuentran niñas y niños en la misma situación que Noel.

Para Mario, ser maestro es un servicio comprometido a la sociedad «porque es una profesión tan noble que los padres de familia confían a sus hijos en nosotros».

Por su parte, Julian tiene 43 años, de los cuales lleva 20 enseñando. Es profesor del área de matemáticas en la unidad educativa René Barrientos Ortuño, población de San Lucas de la provincia Nor Cinti, Chuquisaca. Este maestro supo aprovechar la situación para acercarse a sus estudiantes a través de sus videos en Tik Tok, en los que enseña a realizar ejercicios simples y complejos paso a paso; y no sólo dirigido a sus estudiantes, sino a todos quienes estén interesados en aprender la materia.

Actualmente está trabajando en la modalidad semipresencial, por lo que no está utilizando ninguna plataforma, pero sí acude a la ayuda externa de las redes sociales, más que todo para aquellos estudiantes que así lo requieren.

«Yo que era tan reacio a los videos, que luego de 19 años de estar trabajando con tiza y en interacción con las y los adolescentes, de pronto pasé sólo a interactuar con los estudiantes mediante mensajes de WhatsApp y algún esporádico contacto con ellos», manifiesta Julian. Sus videos son vistos y compartidos cientos de veces.

Para Julian, los estudiantes «son por naturaleza curiosos, preguntones, algunos rebeldes, callados; pero en el fondo todos desean que les comprendas, que les tomes en cuenta, y más que todo atención… Sí, son una fuente de aprendizaje, por eso siempre les digo: corríjanme, cuando realizo algún ejercicio en el pizarrón, o si no creen googleen y percátense si lo que les enseño es verdad o no».

«Son tiempos difíciles, que desde luego ha removido las rutinas de la comunidad educativa. Para mí no fue tan difícil adaptarme, tanto a las medidas de bioseguridad como a la utilización de tecnologías», dice.

Cuando Julian está en clase, se olvida del tiempo, y a medida que se resuelven ejercicios o problemas matemáticos, también conversa con sus alumnos sobre lo importante que es el estudio y le pregunta sus aspiraciones. «Lo hago con gusto, a un nivel casi horizontal y con el humor necesario».

Para Julian, estar en clase enseñando no es tema de lidiar, sino más bien se considera como un aliado; así como el estuche geométrico o la calculadora tradicional.

«Todos somos educadores. Quizá los padres son los más afortunados por tener la oportunidad de formar los asideros y cimientos tanto emocionales y visionarios de cada hijo o hija. Lo que se hace en secundaria es fortalecer esa construcción y brindar conocimientos científicos, claro, uno nunca termina de aprender», sostiene y pide a las autoridades que brinden el apoyo y atención en cuanto a la infraestructura, mobiliario y también motivar e incentivar la ciencia y el deporte.

FUENTE: Los Tiempos
https://www.lostiempos.com/doble-click/cultura/20210606/julian-mario-profesores-todo-terreno